Mi filosofía

No Juzgar

El psicólogo es un profesional que se ha formado para facilitar al paciente las herramientas necesarias para poder mejorar su bienestar psicológico. Por tanto, un buen psicólogo no juzga ni critica a sus pacientes. La tolerancia a las diferencias es para mi fundamental

Ser accesible

Busco generar un espacio de confianza y seguridad para que las personas que se encuentran en situación de malestar psicológico y emocional se sientan cómodas en sus sesiones.

Escuchar activamente

De mi formación clínica he comprobado la importancia de la atención plena. Poner atención no solo a lo que la otra persona me dice, sino que también a “cómo” lo dice.

Ser sincera

Es mi deber mantener siempre la sinceridad como prioridad en la relación terapéutica, tanto en lo que siento y pienso respecto al proceso de la otra persona. Implica no ocultar información que pueda haber obtenido en las evaluaciones (test) o de una entrevista con algún familiar o persona cercana.

Ser ética

La responsabilidad social de mi profesión me obliga a respetar la dignidad y respeto de todas las personas que atiendo. Esto incluye la confidencialidad de las sesiones.

Ser empática

Esto quiere decir ser capaz de ponerme en lugar del otro, para sentir lo que siente y pensar como piensa. De esta manera es posible comprender mejor la magnitud del problema que la persona está viviendo y poder ayudarle.

Estar en contínua formación

Nuestra sociedad está en continuo cambio. LOS avances científicos me motivan a estar al día en las temáticas de mi profesión y de la sociedad en general.

Derivar cuando es necesario

Los psicólogos no podemos ayudar a todas las personas en todos sus motivos de consulta. Por tanto, derivar al paciente a otro profesional más idóneo por su experiencia o formación es lo adecuado en algunos casos.