Dietantes crónicos y cuatro soluciones para salir del circulo vicioso

Dietantes crónicos y cuatro soluciones para salir del circulo vicioso

Si usted es de esas personas que constantemente se pone a dieta logrando bajar de peso, pero luego, ante situaciones de estrés y ansiedad, no solo recupera los kilos sino que, además, gana otros, es posible que sea un dietante crónico.

El psicólogo Jaime Silva ha realizado estudios al respecto publicados en revistas médicas y psicológicas de Chile y ha encontrado que entre un 20 y un 30 por ciento de las mujeres y aproximadamente un 5 por ciento de los hombres presentan este patrón alimentario.

Una de las razones que lo originaría, según las investigaciones de Jaime Silva, sería un desbalance de la afectividad. Según el experto, como describe en el Informe Nacional de conductas alimentarias y obesidad publicado en 2014 por la Facultad de Psicología de la Universidad del Desarrollo, el patrón de restricción/sobrealimentación ocurriría tanto en adolescentes y en adultos como expresión de un mecanismo de regulación de las emociones. En otras palabras, ante un estado de malestar emocional, probablemente difuso, tenderíamos a buscar una salida más placentera a través de la comida. Lo vemos, a menudo, en las películas pero también en nuestro entorno: Helado para las penas de amor, alcohol para la angustia, papas fritas para la ansiedad, y así muchos ejemplos más. La teoría señala que al combinar periodos de restricción alimentaria con periodos de sobrealimentación, lo que finalmente se gatillaría sería el sobrepeso y la obesidad. Así, lo que ocurriría es que oscilamos constantemente entre restringirnos y sobrealimentarnos por estrés emocional. No es raro que esos kilos de más aparezcan después de periodos difíciles, como el ingreso a la universidad, el matrimonio, un cambio de trabajo o carrera, una rupturas o una separación o así.

Entonces, si quiere mejorar su conducta alimentaria y la de su/s hijo/s, le dejo algunas reflexiones y sugerencias:

1-Tome conciencia de que no es sano estar continuamente a dieta. Muchas publicaciones de expertos proponen el “NO DIETING”. Como señaló la psicóloga canadiense especialista en comportamientos alimentarios, Janet Polivy, al The New York Times “las dietas enseñan a las personas a ignorar las señales naturales del hambre y la saciedad, por eso cuando las abandonan, no saben cuándo parar de comer”.

2- Conozca el propio mundo emocional. Ver en familia la película “Intensamente” es una buena forma de comenzar a integrar emociones en las conversaciones diarias, sin tratar de hacerlas desaparecer o revertirlas. No hay nada mejor que cada emoción esté presente el tiempo que sea necesario. No es saludable apurar un duelo ni enmascarar la frustración. Son parte de nuestra naturaleza humana y administrarlas bien nos beneficia en todos los ámbitos de la vida.

3- Tenga expectativas realistas y positivas sobre el propio cuerpo. Nuestra forma, volumen y contextura está, en parte, definida genéticamente. Los “cuerpos de las modelos” son exactamente eso, de “modelos”. No nos comparemos, más bien acerquémonos a nuestra propia figura, con ternura y aceptación, para desde ahí mostrarle a nuestros hij@s que lo importante está en nuestra personalidad.

4- Pida compañía y apoyo. Nada mejor que sentirnos escuchados y acompañados cuando queremos conversar sobre lo que nos pasa. Elija a los mejores amigos de su tribu para compartir sus vaivenes emocionales. Tome una terapia individual con un psicólog@ especialista. También existen talleres presenciales y online de “mindful eating” para mejorar la relación que pueda sentir frente a la comida.

Ahora que se acaban las vacaciones, y se acerca el año escolar, académico y laboral, dése tiempo para salir de la obsesión de estar flac@ y atrévase a cambiar el foco hacia el verdadero bienestar. Ese que se logra cuando elegimos lo que nos hace bien, cuando comemos tranquilamente, cuando compartimos nuestras emociones y movemos el cuerpo por placer.

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