Columna revista Cosas: Los vínculos que ayudan a la resiliencia

Columna revista Cosas: Los vínculos que ayudan a la resiliencia

Si una ostra no ha sido herida no produce perlas. Las perlas nacen cuando al interior de la ostra, ingresa una sustancia extraña, tan mínima como un grano de arena. Cuando esto sucede, la ostra se defiende produciendo nácar, que cubre lo foráneo de diferentes capas para así proteger su cuerpo indefenso. Como resultado de esta acción nace una perla preciosa, que no es más que una herida cicatrizada. Lo cuenta la española Rosario Linares en su libro “Resiliencia o la adversidad como oportunidad”, en el que invita a los lectores a aprender a ser más resilientes, a ayudar a otros a serlo y a educar a los hijos en esta destreza.

A diario oímos frases que sugieren la fortaleza que debemos tener para enfrentar situaciones difíciles. Sin embargo, no hay un consenso acerca de qué significa “ser fuerte”. ¿Ser imbatible? ¿invencible? ¿Como un robot, sin corazón? ¿Significa ser como un mono porfiado de esos que uno golpea y siempre vuelven a estar de pie? Para mí ser fuerte es ser resiliente. Es ser capaz de enfrentar la adversidad de manera positiva y salir fortalecido de esa experiencia.

Boris Cyrulnik, neurólogo y psiquiatra francés, autor de varios libros acerca del tema (entre ellos “Los patitos feos: La resiliencia: una infancia infeliz no determina la vida”), sostiene que la resiliencia es posible cuando hay una relación cercana con el entorno social. Este médico francés sufrió la muerte de sus padres en un campo de concentración nazi del que logró huir cuando tenía 6 años. Tras la guerra, deambuló por centros de acogida hasta acabar en una granja de beneficencia en donde los vecinos le inculcaron el amor por la vida y el gusto por la literatura. Basado en su experiencia, Boris Cyrulnik plantea que la posibilidad de superar experiencias difíciles de vida depende de la calidad de los vínculos que podamos generar con personas significativas y positivas.

Relaciones basadas en el amor, la confianza y el respeto ayudan a fortalecer la resistencia de una persona. En estas relaciones desarrollamos habilidades necesarias para reponernos de eventos dificiles. En ellas se aprende, por ejemplo, la capacidad para hacer y concretar planes realistas, se consigue una visión positiva de uno mismo, se logran habilidades de comunicación y de inteligencia emocional.

Desafortunadamente la vida moderna y el avance de la tecnología vuelven cada vez más dificultoso pasar tiempo de calidad con los demás. Por lo general, andamos de un lado a otro, siempre con el tiempo justo, sin que consideremos el tiempo que nos queda para compartir con las personas que nos son especiales como una “inversión”. Para lograrlo deben darse las oportunidades. Por ejemplo, pasar tiempo, sin apuro, con familiares y amigos que consideremos valiosos para nuestra vida, con los que podamos compartir conversaciones honestas y escuchar consejos.

Los tiempos de instrospección personal -para meditar o para escribir sobre nuestras experiencias o analizar nuestros sueños- son, de igual forma, fundamentales. No puede haber aprendizaje sin reflexión.

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