Columna Revista Cosas: Las emociones de fin de año

Columna Revista Cosas: Las emociones de fin de año

El fin de año suele ser intenso emocionalmente. Se avecinan las evaluaciones laborales. Comienzan las celebraciones, las graduaciones, se aproxima la Navidad. Muchas emociones posiblemente se gatillarán en las semanas venideras: desde las más positivas, como la alegría, la satisfacción o el entusiasmo, hasta las mal llamadas “negativas” como la nostalgia, la pena o la frustración.

El ingeniero de profesión y directivo de Google Mo Gawdat en su libro “Solve for happy” (“Solución para la felicidad”, en español), recientemente publicado, propone una solución creativa para enfrentar los momentos grises. Gawdat dice: “no trate de escaparse de ellos, quédese ahí”. Basado en su propia experiencia, cuando siendo un exitoso gerente se sentía infeliz, aplicó la lógica, y buscó y formuló un algoritmo que se puso a prueba cuando su hijo falleció inesperadamente durante una cirugía de apendicitis que tuvo complicaciones. Gawdat plantea que todos podemos encontrar la satisfacción y el optimismo en cualquier situación que estemos viviendo, incluso ante la más adversa, como puede ser el duelo de un hijo.

Todas las emociones tienen un sentido, emocional y físico. Cuando sentimos miedo la sangre se va a las piernas para así tener fuerza y arrancar. La tristeza nos ayuda a asimilar un pérdida irreparable, por esa razón decae la energía y el interés por las actividades sociales. Esta situación nos permite la introspección, nos permite llorar y sopesar las consecuencias. Pero, también, planificar y luego retomar la rutina, como lo explica Daniel Goleman en su libro “Inteligencia emocional”.

Los estudios de la psicóloga y profesora de la Universidad Hebrea en Jerusalem Maya Tamir, publicados en la Revista de Psicología Experimental con estudiantes provenientes de países como Estados Unidos, Brasil y China, avalan la propuesta de Mo Gawdat. Estos mostraron que los alumnos que reportaban mayor satisfacción en la vida y menos síntomas depresivos eran aquellos que se permitían sentir “mal” en momentos de la vida. Concluyen que la intención de nunca sentir pena, rabia o miedo no es realista. Solo aceptar todas las emociones nos puede permitir conectarnos con la genuina felicidad.

Como sugieren las filosofías orientales, basadas en la psicología positiva, aceptar que la vida tiene ciclos, etapas, pérdidas y enfermedades nos prepara para enfrentar con una mejor actitud los momentos dolorosos o frustrantes. Procurar evitar las emociones negativas nos podría llevar a enfermar al cuerpo. Depositar en el cuerpo la expresión de la emoción que no queremos sentir podría manifestarse podría llevarnos a lo que los psicólogos llamamos “somatización”. Una buena forma de reconocer nuestra felicidad es, por ejemplo, observando cuan sanos estamos.

La inmensa cantidad de farmacias en Chile podría dar cuenta de la salud emocional y los niveles de felicidad de nuestra sociedad. Por eso, la invitación es a darse un espacio para sentir todo lo emotivo del fin de año y, de esa forma, llegar a las vacaciones sin acarrear dolores ni remedios.

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