Artículo revista Cosas: Tres sencillas formas de meditar en vacaciones

Artículo revista Cosas: Tres sencillas formas de meditar en vacaciones

Meditar es más sencillo de lo que se cree. Meditar no es estar en un estado inconsciente ni requiere tener los ojos cerrados ni estar en posición de loto. Para iniciarse en la meditación se necesita tener la intención de cultivar la propia atención.

Hay distintas formas de conseguirlo. Propongo tres:

La primera consiste en atender las propias sensaciones físicas y emocionales y, de este modo, notar lo que nos está ocurriendo, sin juzgar ni tratar de cambiar la experiencia. Gonzalo Brito, psicólogo chileno radicado en España y autor del libro “Mindfulness y equilibrio emocional”, dice: “cada emoción está cargada de una sabiduría orgánica y antigua, y esta sabiduría se hace disponible si aprendemos a escuchar nuestras emociones y a comprenderlas tal como son”.

De esta manera sugiere que este tipo de meditación no busca “poner la mente en blanco” sino que propone oírnos a nosotros mismos, sin crítica y con la atención en el presente: ni en el pasado ni en el futuro.

La segunda forma consiste en poner atención al entorno a través de los sentidos. ¿Cómo hacerlo? Por ejemplo, observando los detalles del entorno que nos rodea: contemplando un paisaje por un momento, tomando conciencia de la temperatura del viento o del canto de los pájaros en la mañana. No es necesario ir de paseo a la montaña para eso. Basta levantarse antes o camino al trabajo detenerse en el jardín o en el parque y regalarse tres o cinco minutos para apreciar la naturaleza y notar cómo puede percibirla nuestro cuerpo desde sus cinco sentidos.

Una tercera forma, sugerida por la psicóloga norteamericana Katherine Schafler,,basada en los planteamientos del psicólogo Mihály Csíkszentmihályi, profesor de psicología en la Universidad de Claremont (California), y autor del libro Flow (en español, ”Fluir”) es tener momentos precisamente para “fluir”. Csíkszentmihályi se refiere a momentos en los que disfrutamos de hacer algo que nos gusta casi perdiendo la noción del tiempo: puede ser cocinando, pintando, jardineando.

Si usted no es de los que tiene un hobby para practicar regularmente, según Schafller tener tiempo libre ya es una forma de encontrar momentos para fluir. En cualquier actividad que uno disfrute, sin hacerse daño, podrá encontrar momentos meditativos que equilibrarán las emociones y las propias hormonas.

No se sienta culpable si siente que está “haciendo nada”. Esos momentos podrían significar lo contrario: podrían ser tremendamente enriquecedores para el cuerpo y la mente.

No es necesario vestir de blanco para tener una actitud yogi ante la vida. Basta con darse algunos minutos al día para aplicar algunas prácticas meditativas y ya estará cultivando su lado zen

 

Enlace articulo: http://cosas.com/tres-sencillas-formas-meditar-vacaciones/