Columna revista Cosas – GRIT: la clave del éxito

Columna revista Cosas – GRIT: la clave del éxito

Una profesora de matemáticas se pregunta qué hace la diferencia entre que un niño y otro consiga éxito en la vida. Según observa, el coeficiente intelectual (CI) no predice ese éxito. Para responder a esta interrogante se convierte en psicóloga, trabaja con militares, vendedores, profesores y niños que participan en campeonatos educativos. Busca entender qué les permite a algunos tener mejores resultados que otros.

Tras años de investigación descarta como variable clave la inteligencia social, el aspecto, la salud y el CI. En cambio, encuentra respuesta en el “GRIT” un término que, en pocas palabras, podría definirse como la “determinación, la fuerza de carácter, la perseverancia, la persistencia o la tenacidad a largo plazo”. No por semanas o meses, sino que por años. GRIT implica trabajar duramente por los sueños tan rigurosamente como uno se prepara para una maratón. GRIT no es mayor en personas con talentos GRIT puede estar y desarrollarse en cualquiera.

¿Cómo entonces podemos favorecer nuestra capacidad de GRIT?

Lo responde esa profesora de matemáticas hoy convertida en una célebre psicóloga, de nombre Ángela Duckworth, autora del superventas “Grit: The power of passion and perseverante” (en español: “Grit, el poder de la pasión y la perseverancia”).

Duckworth basa su explicación en el concepto desarrollado por la destacada investigadora de la Universidad de Standford Carol Dweck “growth mindset”, que significa “la creencia en las posibilidades”.

Carol Dweck estudió cómo los niños una vez que entendían cómo funcionaba el cerebro estaban más motivados a aprender y a comprender que el “fracasar” no era una condición permanente.

En su charla TED “El poder de creer que puedes mejorar” Carol Dweck presenta el concepto “la mentalidad del desarrollo” bajo el precepto de que hay una forma de aumentar la capacidad de nuestro cerebro para aprender y resolver problemas. Según ella, se puede estimular así a los niños para el desarrollo de sus habilidades. Las conexiones neuronales, explica, se fortalecen con los desafíos.

De este modo plantear la posibilidad de calificar en forma de “no todavía” tendría mejor impacto que la reprobación o el “no logrado”. “Not Yet” (“no todavía”, en inglés) sugiere un proceso, en el que se está avanzando. No una sentencia presente.

Por eso, cada vez que nos toque dar feedback —a los demás o a nosotros mismos— la sugerencia es ver el resultado como la consecuencia de un proceso, no de un talento que se tiene o no. El consejo es aplaudir a los demás en sus procesos. Lo importante es cuánto esfuerzo han involucrado.

Todos podríamos entonces aprender algo tan difícil como chino mandarín ¿Por qué no? Si es algo que nos interesa, nos apasiona, ya sea lenta o rápidamente, no desertaremos hasta conseguirlo.

El esfuerzo y la dificultad no deben desmotivarnos. Por el contrario, deben ser el combustible, la energía, para nuestros próximos desafíos.

Como escribió Albert Einstein “no es que sea más inteligente, sino que me quedo resolviendo los problemas por más tiempo”.